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Soy autónomo, ¿debo tocar mi Plan de Pensiones?

José A. Herce

www.jaherce.com

Opinión del autor expresamente dirigida a los trabajadores autónomos a través de ATA

El Gobierno aprobó el pasado martes 31 de marzo medidas para que entre los supuestos de liquidez de los planes y seguros de pensiones se encuentre el verse afectado por las consecuencias económicas del Covid-19. Las condiciones afectan al tiempo en el que esta posibilidad estará vigente (seis meses) y a las pérdidas de ingresos que los trabajadores asalariados y autónomos deban hacer frente. La primera reacción debe ser a favor de esta medida por oportuna y asequible.

Pero, en definitiva, se trata de poder “tirar de nuestros ahorros”. No de poder acceder a una línea de crédito o a una moratoria para retrasar pagos a los que estemos obligados. Vale, al menos podemos hacer esto. Liquidar una porción de nuestros ahorros previsionales. Esos que, en muchos casos, especialmente si somos trabajadores autónomos, nos permitirán complementar las pensiones públicas futuras mes a mes durante muchos años. Pues, en el caso de los autónomos, por razones en las que no es preciso entrar ahora, las pensiones de la Seguridad Social serán más bien reducidas.

Valorando la medida muy positivamente, pues más de uno podrá acogerse a ella como su única tabla de salvación en estos momentos, uno está tentado de decir algo como “el ahorro para la jubilación no se toca”. Porque son los bocadillos que nos podremos comer durante muchos años en el futuro. Pero si es necesario habrá que tocarlo.

Antes de ello, me gustaría ofrecer algunos criterios para hacer lo anterior solo como último recurso:

  • No lo hagáis si tenéis otros recursos que se puedan movilizar con menos coste, ya que liquidar siquiera una parte de nuestro ahorro previsional en este momento puede afectar severamente al valor de liquidación de esos planes si estos están invertidos en renta variable, aunque sea en proporciones modestas.
  • Asesoraos antes acerca de cómo ha evolucionado la rentabilidad de los planes en los últimos meses. Muchos planes mixtos (invertidos en renta fija y variable) y prácticamente todos los planes de renta variable han podido tener rentabilidades negativas muy elevadas (algunos por encima del 30% y os tragaríais esas pérdidas.
  • Ponderad también el coste fiscal ya que, en principio, el régimen fiscal prevaleciente no decae para el partícipe, aunque no cabe descartar que esto se modifique y la liquidación pueda hacerse sin coste fiscal por la excepcionalidad de la situación.
  • Tened también en cuenta que debéis acreditar ante el promotor del plan la pérdida efectiva del 75% de vuestros ingresos, lo que no va a ser fácil en todos los casos. Aunque es posible que las entidades promotoras faciliten este extremo, lo que también sería de agradecer.
  • Este es el momento de una planificación financiera y previsional cuidadosa, no tanto de cara a la fase de la jubilación, sino para reconsiderar lo que estas condiciones tan adversas para nuestra actividad pueden suponer en el marco de ahorro para la jubilación que nos demos a nosotros mismos después de que pase la pandemia.
  • Buscad el consejo y el asesoramiento más solvente que tengáis a mano o en las webs financieras más acreditadas. Todas las que son dignas de crédito ya tienen baterías de “Preguntas y Respuestas” y líneas de atención a sus clientes activas y a pleno rendimiento.

La previsión social de las trabajadoras y los trabajadores autónomos, siendo avanzada en España, no es tan intensa como la de los asalariados. Las pensiones contributivas medias de los primeros son sensiblemente más bajas que las de estos últimos, aunque no por capricho de la Seguridad Social. Casi la mitad de los autónomos tienen, al menos, un plan de pensión, generalmente del sistema individual. Estos son más caros de gestionar y menos rentables que los planes de empleo, pero son un buen complemento de las pensiones públicas.

En el caso de que no se desease tocar el plan de pensiones, una posibilidad sería que se pudiese ofrecer el mismo como garantía de un préstamo o línea de liquidez. Así, en el supuesto de que hubiese que ejecutar la garantía, mucho más adelante, se podría desinvertir en mejores condiciones de mercado sin incurrir en mayores pérdidas del valor de la inversión. Pero ello está ahora mismo cerrado por la normativa. También es buen momento para influir en los reguladores para que se levantara la imposibilidad de un uso tal en este caso tan extraordinario.

Es, por supuesto, el momento de afrontar las opciones con sumo cuidado, con los mercados tan bajos, y hacer lo más conveniente bien asesorados. Pero también el momento de solicitar a los gobernantes que se tomen más en serio la protección social de los autónomos, contando con la responsabilidad de estos. Y de que valoren con cuidado algunas de las propuestas que se han hecho no hace mucho para acabar con el diferimiento fiscal de los planes individuales, los que pueden “comprar” los autónomos, para reforzar el de los planes de empleo. Eso sería desproteger aún más a los autónomos.

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